Casos que terminan en una firma tranquila
Estas son situaciones reales de compradores que llegaron con dudas sobre contratos, títulos o el estado de la vivienda. El hilo común: cada caso se resolvió con revisión documental, visitas coordinadas y acuerdos por escrito antes de la firma.
Departamento en Huaraz con gravamen oculto
Una pareja encontró un departamento que parecía ideal, pero el informe de dominio mostraba una hipoteca vigente que el vendedor no había mencionado. Coordinamos la carta de liberación con el banco y recién después de tener el documento en mano se programó la firma. La compra se cerró sin trasladar esa deuda al comprador.
Vivienda usada con filtraciones en el techo
El cliente había hecho una recorrida rápida y no notó manchas de humedad en el entrepiso. En la inspección técnica aparecieron filtraciones en la unión del techo con la pared. Redactamos un anexo donde el vendedor se comprometía a reparar antes de la entrega. Las llaves se recibieron con el trabajo ya hecho y verificado.
Primera vivienda para una familia joven
Dos profesionales sin experiencia previa en compras inmobiliarias necesitaban entender cada cláusula del contrato de promesa. Fuimos cláusula por cláusula, marcamos las fechas de entrega y los porcentajes de penalidad, y confirmamos que el inmueble no tuviera cargas municipales pendientes. La firma ante notario duró menos de lo que esperaban.
Terreno con linderos mal descritos
El comprador quería un terreno para construir a futuro, pero los linderos en el contrato no coincidían con la realidad medida en sitio. Pedimos el plano de catastro y una verificación topográfica simple. Con esos datos, se corrigió la descripción antes de la firma y se evitó un conflicto de límites con el vecino.
Negociación de mobiliario y fecha de entrega
Una clienta compraba un departamento amoblado y quería asegurarse de que los electrodomésticos y muebles principales quedaran incluidos. Armamos una lista detallada de los elementos, con marca y estado, y se adjuntó al contrato como anexo. La entrega se fijó con quince días de margen para evitar cruces con la mudanza del vendedor.